Radio FOLK

jueves, 8 de noviembre de 2018

De Tucapel a La Serena: si juntos soñamos, juntos podemos construir

noviembre 08, 2018 0
De Tucapel a La Serena: si juntos soñamos, juntos podemos construir

Siempre pareciera que lo importante ocurre en Santiago y que, por predeterminación o historia, la gente de regiones tiene menos acceso, en el más amplio sentido de la palabra.
En muchos casos es cierto, y por ello la descentralización ha sido un tema en las agendas de las diversas administraciones de gobierno llegando incluso a crearse nuevas regiones; sin embargo, hay esfuerzos comunales que, por ser pequeños, son casi invisibles en esta cruzada; pero que si se miran más de cerca, en ellos podemos descubrir experiencias trascendentales e incluso épicas, de esas que te cambian la vida y te marcan a fuego.
Tal es el caso de la Municipalidad de Tucapel que, por segundo año consecutivo, a pesar de ser un municipio rural pre cordillerano de la provincia de Biobío, con grandes urgencias y pocos recursos, es capaz de invertir en el futuro de sus niños para brindarles una experiencia que sólo han visto en medios como una ficción que sólo le ocurre a otros niños. A esos que están en el momento y en el lugar indicado (que nunca es el propio).
Para quienes no lo sepan, la Municipalidad de Tucapel tiene sólo 14 mil habitantes los que se distribuyen en 4 pequeños pueblos: Huépil, Polcura, Trupán y Tucapel y la población de niños y jóvenes, menores de 15 años es del 20%.
Las urgencias de las localidades rurales suelen pasar muy desapercibidas para la mayoría de los chilenos. Hay lugares que no tienen caminos pavimentados; a veces falta luz eléctrica. Hay gente que sólo sabe, aún en el siglo XXI, que no se debe tomar del agua de la llave, porque es de pozo. Y que, al ir al baño tiene que cuidarse de no caer en un pozo negro.
Por eso es tan importante el esfuerzo que ha realizado el municipio de Tucapel, para demostrarle a sus niños que el mundo es enorme, que las posibilidades también existen para ellos, que pueden volar y no sólo de manera simbólica.

El alcalde Jaime Veloso Jara sabe de la importancia de crear experiencias vitales para ampliar el horizonte imaginario de los niños de su comuna. Por eso, a través del departamento de educación se aprobaron los recursos necesarios, entendiendo que, lejos de ser un gasto para la comuna, el llevar a los niños a una gira estudiantil a La Serena, es una inversión de futuro.
Dentro de las actividades programadas para los niños de la comuna de Tucapel se encuentran las visitas a los acuarios de la Universidad del Norte, a la casa y museo de Gabriela Mistral, al observatorio astronómico Mamalluca, a las principales catedrales de la ciudad y un encuentro deportivo en Paihuano.
Este año es la segunda vez que se realiza esta gira para estudiantes de octavo básico y tercero medio de los liceos públicos de la comuna y la primera experiencia, llevada a cabo el año 2017 dio como resultado importantes cambios en los estudiantes que participaron de esta experiencia, tanto a nivel académico como conductual.
Manuel Castillo Quezada, director de la Escuela Básica Luis Martínez González del pueblo de Huépil ha señalado que fue tan positivo el cambio en los niños y tan evidente, que ojalá se mantenga esta experiencia en el tiempo, para que las nuevas generaciones también puedan experimentar este “aprender viviendo” que les enseña que, a pesar de no estar en el ombligo del país, también tienen derecho a volar, a viajar, a conocer que otro Chile es posible, más allá del verdor de la provincia del Bio-Bío, donde existen otras necesidades y otras maravillas; otros desafíos que se pueden resolver en la fraternidad que se genera al conocernos.


jueves, 1 de noviembre de 2018

Manuel Sánchez, payador: "La improvisación es mi vida"

noviembre 01, 2018 0
Manuel Sánchez, payador: "La improvisación es mi vida"
Para ser payador no basta sólo con tener el siempre útil -pero escaso- don de la palabra. Se requiere una chispa especial, un no sé qué capaz de emocionar a la gente y provocar carcajadas, habilidad que Manuel Sánchez conoce muy de cerca. Para él, el arte de la improvisación es su vida, y su bien más preciado por estos días es un guitarrón "nuevecito", que tras afinar para entonar algunas notas, guarda con sumo cuidado en su estuche, acompañado de una pluma de cóndor que conserva desde que cuidó a una de estas aves que estaba herida.




- ¿Cómo se inició usted en este arte?

"Todos tenemos escondido en algún lugar de nuestro corazón el verso, y yo pude descubrirlo en mi infancia, conociendo la música folclórica y la poesía, a la cual mi familia siempre fue muy apegada. Me acerqué a los payadores cuando tenía 12 ó 13 años y me pareció muy familiar, un mundo que aunque era desconocido, me pertenecía".


- ¿Le costó mucho empezar a dar forma a los versos?

"El primer impulso claro que cuesta, pero cuando ves que está fluyendo te tiras al vacío y aprendes a volar a través del verso. El despegue es lento, pero cuando agarras vuelo te mantienes en el aire y lo importante es ir tomando cada vez más altura".




UN ADEREZO PERSONAL

- ¿Se necesita una chispa especial?

"Esto es como las matemáticas, todos podemos aprenderlas porque son fórmulas, pero el condimento especial sólo lo tienen algunos. Cualquier persona del mundo de la poesía popular puede improvisar una décima, cumpliendo sus requisitos básicos, pero los ingredientes que hacen que ésta te emocione es algo que no todos tienen. Tengo la suerte de poder sorprender al público a través de la palabra".


- ¿Cuál es la receta para ser un buen payador?

"Es variada, pero simple. Hay que impregnarse de esto, conocer el mundo de los payadores, el guitarrón, la guitarra y dominar las técnicas básicas de la improvisación. También es importante el dominio del lenguaje, la lectura, y estar al tanto de la actualidad nacional y mundial, pues un payador debe ser capaz de hablar de cualquier tema. La clave es estar abierto a todas las expresiones, no sólo a las literarias".


ERUDITO DE LAS ARTES


- Implica toda una preparación…

"Es una preparación no oficial, pues como en Chile no existe una escuela para payadores, es importante cultivarse uno mismo, a pulso. La paya es el complemento de muchas expresiones artísticas. Uno como payador es poeta, músico, cantante, actor, filósofo, sicólogo, una mezcla de artes que se funden en el escenario a través de la improvisación".


- ¿Y el humor?

"La décima tiene la capacidad de hacer reír a carcajadas y al segundo siguiente meditar. Hay algunos que se van por el lado humorístico y otros por el filosófico. Ninguno es malo, pero creo que ir por el centro de ambos es lo correcto".


- ¿Cómo es la respuesta de la gente?

"Fantástica, y no sólo cuando saben a lo que van, sino también cuando van por primera vez y salen encantados con lo que han visto. Esto nos identifica a todos por igual, a ricos y a pobres, a los de izquierda y a los de derecha, porque la capacidad de emocionarse no tiene tendencias políticas ni niveles económicos".


*Entrevista de Andrea Melgarejo para el Mercurio de Valparaíso el Domingo 21 de enero de 2007

Fernando Milagros: La energía del desacomodo

noviembre 01, 2018 0
Fernando Milagros: La energía del desacomodo
Un recuento justo debiese ubicar a Milagros muy arriba entre los mejores discos eléctricos del año en Chile. Su autor, sin embargo, dice que no espera ni ansía distinciones mayores. Decidido a orientarse por sus búsquedas, curtido por cierta predecible ingratitud chilena, cree que no puede medir su avance en la música a partir de que todo se vuelva más fácil que en sus inicios: «Tengo distancia con la comodidad, no me interesa; y creo que no es ésa la misión de un artista. Al contrario». Si hay un concepto clave en el trabajo que hoy anima a Fernando Milagros no es el de conquista sino, más bien, el de «descolonización» cultural.

Foto de Jaime Valenzuela para Música Popular

Como muchos de quienes crecimos en Chile en los años ochenta, para Fernando Milagros el gusto por la música en castellano fue un proceso de recelo y entrega, desconfianza y seducción. Según él, el prejuicio inicial contra la canción en nuestro idioma lo acostumbró a fijarse en la música «sin prestarles atención a las letras», como si éstas no importaran. Un padrastro particularmente melómano (incluso tenía un puesto de venta de vinilos en Santiago) lo acercó de niño a una colección privilegiada de grabaciones—«millones de cassettes; marca Amiga, recuerdo»— que lo llevó al cruce entre épocas y géneros como una dinámica de audición natural.

Fue, dice, su encuentro con las melodías. Mucho más tarde vendría la atención al castellano y las palabras, incluso en ritmos lejanos a su interés hasta entonces. En Milagros, las referencias a las relaciones de pareja son excepciones. Impulsan más bien estos nuevos versos revisiones colectivas y existenciales, elocuentes de las actuales inquietudes y prioridades de su autor: el autoconocimiento, las lecciones tomadas del error, lo que en la vida se pierde y merecidamente se gana.

—Si piensas en los textos de la cantautoría chilena de más alto nivel, ¿qué es lo que más te gusta?
—Más que nada la actitud. Si pienso en Violeta Parra, es precisamente eso: una actitud capaz de, con muy pocos elementos, crearte todo un universo (y que es lo contrario de los miles de homenajes que se le hicieron este año poniéndole mil violines y challa, y que no hacen más que borrar toda esa actitud, a mi juicio). Hay discos que te dejan la impresión de que toman la música como un medio para transmitir algo mayor, una sensación, una manera de pararse. Pienso en un modo de maduración.

—¿Crees que puede haber ventajas al cantar en castellano con códigos aprendidos del Primer Mundo?
—Soy un profundo defensor del español, que estoy convencido es una lengua mucho más profunda, llena de pliegues y más rica que el inglés. Y ahí hay mucho por hacer en la música. Debajo de todo lo que hago creo que está el concepto de descolonización, y con eso me refiero a la colonización que sufrimos todos los días, no sólo a través de la música. Los gringos han sido los más hábiles en vendernos su cultura, y pienso que se puede intentar doblarles la mano a través de sus mismos medios, pero desde nuestros barrios, con nuestros errores y con nuestra estética. Y hacerlo interesante, no desde un hippismo pachamámico… [sonríe].



Entre las doce nuevas canciones de Milagros, la vehemente “Marcha de las cadenas” sobresale como una poderosa composición política, en el mejor sentido de la tradición de denuncia enarbolada desde un repique rock («cae la noche junto a máscaras y velos que no nos dejaron ver»). Consigue la inusual conquista de impulsar la furia hacia un lugar de inteligente advertencia, como si el autor y los suyos fueran un ejército atento al avance del enemigo:

No podrán, no podrán:
detener la lluvia, no podrán.
No podrán, no podrán:
apagar el canto, no podrán.

—Puede ser pretencioso en estos tiempos confiarse en la canción política: no vas a cambiar nada. Sí, a lo mejor, consigues que un cabro se haga un par de preguntas… y eso ya es lograr algo —revisa Milagros sobre la factura de una de las pocas composiciones de este año en el país con el impulso de un himno—. Es algo que me cuestiono. Quizás hoy hay otros tipos de comunicación. Está bien quejarse, pero es mejor hacer.

—«Yo me pregunto cuántos días te quedarán para seguir viendo todo a través de los ojos de mamá». ¿A quién le cantas?
—Ya me cae mal la gente que hace la vista gorda de las cosas. Es demasiado evidente que hay muchos castillos que están cayéndose pero todos miran para el otro lado, es muy raro. Es cosa de meterse a Ciper y leer. Hay como una energía que hace que hoy se estén destapando ollas, que haya cosas disolviéndose.

—Es un disco con la energía del enojo.
—¡Sí! Es bien angry [sonríe]. Hay algo de soltar, de sanar, de sacarse las malas ondas. Funciona muy bien en vivo. Tengo distancia con la comodidad, no me interesa; y creo que no es ésa la misión de un artista. Al contrario: hay que ir adelante, no adaptarse a lo que ya está ni ver lo que funciona para ponerte en la fila.

—Eso tiene costos. 
—Claro, pero no puedo detenerme a pensar por qué no me incluyen en grandes actividades, ni en notas de prensa ni en premios… no puedo estar pendiente de esas cosas. No estar en modas ni en olas hace que tu trabajo tenga luz propia. Quizás estoy trabajando para más largo plazo. Ya sé que no soy monedita de oro, y no me interesa ser niño símbolo de nada.

—Tu primera promoción para Milagros fue en Colombia. Hubo notas allá adelantando el disco incluso desde el año pasado.
—Sí, a Colombia creo que voy desde 2014, al menos una vez por año, y hay interés de medios y gente de radios siempre muy enterada de qué estoy sacando. Bueno… por lo general, la recepción es mejor afuera que acá.

—Qué fome, ¿no?
—No me quita el sueño. Acá en Chile dan como por hechas las cosas; todo se valora en términos de seguidores y de plata, y qué le voy a hacer. Chile es súper ingrato, yo ya medio tiré la esponja. Tengo fe en que el camino que elegí es el correcto. Y la gente también me da un feedbackque lo prueba. Ver desde el escenario a personas escuchándote, hacer canciones que te das cuenta que llegan mucho… es alimento para uno. Ver que las opciones que uno toma te retribuyen es súper reconfortante.

—Hablaste alguna vez de tu composición como «canciones de cocción lenta».
—Sí, me pasa que muchas canciones… ni yo las puedo entender a la primera. A veces me llama la atención algo mío cuando lo escucho en la radio, tres años después [sonríe]. Hay que probar y achuntarle o equivocarse. El error es maravilloso, de todos modos. Si le tenemos miedo a equivocarnos… uf, entonces mejor dejamos la música a cargo de la Inteligencia Artificial.

Fernando cree que, en parte, el sonido firme de su disco de este año se explica «porque estoy menos solo que antes». Hay más colaboradores cerca suyo para la organización del trabajo y los conciertos, «y de a poco vamos aprendiendo cómo comunicarnos y hacer calzar las piezas. Es un barco grande, aunque tampoco tanto como para no saber a dónde va». Su banda en vivo la conforman hoy Alejandro Gatta (batería), Diego Perinetti (bajo), Martín Benavides (percusión y teclados) y Yanara Zarhi (coros). Durante el año podrían conocerse tanto sus nuevos encargos de producción como sus grabaciones junto a Cristóbal Carvajal (en el dúo Los Pájaros) y el cuarteto en conformación de música para niños que debutará en Kidzapalooza (Laguna y El Río).

Es entendible que al ahondar en esa dinámica de creación colectiva recurra a palabras prestadas del trabajo teatral. Cuando debutó con Vacaciones en el patio de mi casa, Milagros era un cantautor ya adulto que venía ocupándose hasta entonces en el diseño teatral, el oficio que aprendió con estudios en la Universidad de Chile y que ejerció sobre todo junto a la compañía Teatro de Chile (por años, fue un músico infiltrado entre actores, parte de un grupo de trabajo desafiante y alabado en obras como Prat, Juana y Rey Planta).

Como en el de una compañía, hay en el trabajo de una banda una jerarquía que exige una dirección:

—Tienes que tomar decisiones todo el tiempo: dónde, cuándo, cómo, por qué sí por qué no —explica.

—Éste es tu primer disco autoproducido.
—Sí. No era el plan original, pero en un momento Cristián [Heyne] me habló de que estaba con más pega de la que imaginaba, y que sentía que yo podía ir con esto solo. «Siento que tienes las ideas súper claras, que has producido discos de otras personas… ¿por qué no produces el disco tú?». Lejos de tomármela a mal sentí que me entregaba la confianza, y que sí podía seguir solo.

A solas, también, Fernando Milagros enfrenta ahora la más inusual perspectiva de viaje. Invitado por el Instituto Chileno-Antártico, tomará la segunda semana de diciembre un barco hacia el territorio nacional del Polo Sur. Él, su guitarra y sus guantes, como parte de una delegación oficial también con investigadores y científicos a bordo.

Los organizadores del viaje ya habían tomado “Un espíritu” como tema principal del proyecto Antartikanos (INACH-Corfo). Y aunque esa canción de Milagros habla de fiesta, llamas, fogones y otras imágenes lejanas al hielo, instala en su canto una idea poderosa, acaso universal:

Un espíritu anda en el aire,
se pasea por las cabezas
Y me trajo una certeza
y también una canción.

Un espíritu me dio la mano,
me llevó a lo más profundo.
Abajo, a lo más oscuro,
y me dijo: éste soy yo.



Ver más en www.fernandomilagros.cl

*Entrada original de Musicapopular.cl

VI Campeonato Nacional de Cueca Improvisada

noviembre 01, 2018 0
VI Campeonato Nacional de Cueca Improvisada
Con el fin de difundir y poner en valor la faceta de la cueca improvisada en tanto poema, la Asociación Gremial Nacional de Trabajadores de la Poesía Popular, Poetas y Payadores de Chile “AGENPOCH”; convoca al

“VI CAMPEONATO NACIONAL DE CUECA IMPROVISADA”



La cita será para el día Domingo 4 de noviembre de 2018, desde las 16:00 hrs. en el Pueblito de Artistas y Artesanos de Pirque, ubicado en Camino El Principal s/n, Pirque.

Quienes quieran participar podrán inscribirse con su nombre personal para este evento a través de nuestro correo agenpoch@payadoreschilenos.cl

En esta VI versión del campeonato las personas que participen conformarán parejas que se conformarán por sorteo a realizarse el día del Campeonato.

El plazo de inscripción cierra el día del evento, 4 de noviembre de 2018, al momento de iniciarse el campeonato.

El jurado estará constituido por 3 personas idóneas con el suficiente criterio para elegir los justos ganadores, habiendo como mínimo un miembro de la directiva de nuestra organización.

Todos los concursantes, por el solo hecho de participar, recibirán un diploma que lo acredite.

Se establecen los siguientes premios para las parejas ganadores:

Primer lugar: $ 200.000, más diploma.
Segundo lugar: $ 150.000, más diploma.
Tercer lugar: $ 100.000, más diploma.
Cuarto lugar: $ 50.000, Más diploma
Descripción del Campeonato

Los participantes conformarán una pareja elegida por sorteo público a realizarse al inicio del Campeonato. Esta pareja será la misma durante todo el certamen. Cada pareja deberá improvisar tres cuecas, cuyas temáticas serán asignadas por sorteo desde un banco de tema propuestos por la directiva.

Si en la pareja sorteada ninguno toca un instrumento para acompañarse, podrán cantar “de apunte”.
Variables a evaluar

En esta versión del campeonato se pondrá énfasis en el texto de la cueca dejando en un segundo plano la música propiamente tal. Nuestra Asociación está dedicada al fortalecimiento del verso improvisado en las diferentes variantes que este tiene (décimas, cuartetas, seguidillas, ovillejos, etc.) y este concurso pone el centro en la calidad poética y el cumplimiento formal de la estructura de la cueca, todo ello sin ir en desmedro de la capacidad interpretativa, sea su calidad vocal o manejo de melodías:

Estructura poética del verso improvisado de la cueca:Métrica de las estrofas de la cueca, es decir, una copla, dos seguidillas y el remate, bien marcados en el desarrollo de la cueca improvisada y las cuales la pareja debe cantar por mano, es decir cada uno canta dos partes alternadamente.

Ritmo musical:La pareja hará una introducción musical en un tiempo prudente y cada cantor deberá entrar con su canto cuando corresponde al tiempo de la música. También podrán participar coralmente en aquellas frases donde corresponda repetir, como las dos primeras líneas de la primera seguidilla por ejemplo.

Fluidez de lenguaje:Desarrollo claro de la idea de principio a fin en la cueca, sin desvíos temáticos, y coherente con la temática dada.

Calidad de la entrega al público: Corresponde a lo que los cantores logran comunicar y la respuesta del público frente a su cueca improvisada y actuación entregada en el escenario.
El procedimiento clasificatorio será del siguiente modo:

I Ronda:
Todas las parejas participantes actuarán sobre el escenario en una primera vuelta, improvisando tres cuecas según los temas que le corresponda de acuerdo al sorteo.
Después de esta primera ronda se hará un receso para que el jurado elija a la mitad de los grupos y pasen a la segunda ronda.

II Ronda:
Los grupos seleccionados improvisarán en la siguiente ronda nuevamente tres cuecas según los temas que les toque en sorteo.
Luego de ello, habrá otro receso para que el jurado clasifique a los finalistas.

III Ronda:
Los finalistas improvisarán en una vuelta más una cueca cada uno, y de ellos saldrán el primer, segundo y tercer y cuarto lugar lugar del campeonato.

Por el sólo hecho de inscribirse, los participantes aceptan las condiciones que establecen estas bases.

En la confianza de que la organización que este evento tenga una gran convocatoria, y por sobre todo la mayor de las alegrías en una fiesta poético-musical y que estas bases han sido elaboradas de buena fe, les saluda fraternalmente Directiva Agenpoch.

Esta es la historia detrás de las 12 canciones más famosas de Queen

noviembre 01, 2018 0
Esta es la historia detrás de las 12 canciones más famosas de Queen


12 ‘Another one bites the dust’ (1980, incluida en el disco ‘The game’) 

Por qué es tan buena. La línea de bajo resulta tan adherente como un buen estribillo. Y es una apuesta segura para poner patas arriba una discoteca.
Historia de la canción. El bajo de John Deacon, autor del tema, es el protagonista absoluto del ‘single’ más vendido de la historia de Queen (fue número uno de ventas en Estados Unidos y en casi todo el mundo). Como buen bajista, flipaba con el funk y la música disco, y parece que tras mucho escuchar a Chic creó esta base rítmica prodigiosa. El tema está aderezado con efectos de sonido que hoy pueden parecer obsoletos, pero en su momento eran de lo más moderno: recuerdan al despegue de una nave espacial. Queen ponían así un pie en los ochenta, cuando se suponía que la ciencia ficción iba a dejar de ser ficción. Con todo, la banda no tenía mucha confianza en este tema, y, según ha revelado Roger Taylor, fue Michael Jackson quien, tras escucharlo, les dijo: “Chicos, estáis locos si no lo sacáis como ‘single”. El batería también recordó que muchos DJ de emisoras de soul creyeron, al oírlo por primera vez, que el tema era de un grupo afroamericano.

11 ‘Killer queen’ (1974, incluida en el disco ‘Sheer heart attack’) 

Por qué es tan buena. La estructura de ‘Killer queen’ es casi cabaretera. Pero Queen consiguen elaborar un medio tiempo rockero, con capas de voces ya marca de la casa y la guitarra afilada (y limpia) de Brian May. Era 1974 y Queen eran todavía una banda de rock duro. Pero en esta canción y en el disco que se incluye, ‘Sheer heart attack’, se empiezan a confeccionar los Queen que saltan géneros y se convierten en dioses del pop. De hecho, ‘Killer queen’ es la canción que le dio el primer éxito internacional al grupo. Se ponían los primeros cimientos de su dominación mundial.
La historia de la canción. Los seguidores de Queen lo son tanto que se ven con la autoridad de corregir a su ídolo, Freddie Mercury. Sobre esta canción, Mercury explicó: “Trata sobre una mujer de clase alta que se dedica a la prostitución. Lo que quiero transmitir en el texto es que las mujeres ricas también puedes ser putas”. Pero según parte de sus seguidores, la protagonista es un travesti. Sea como fuere, la canción salió en poco tiempo. “La escribí en una noche”, confirmó Mercury. “Hay canciones que tardan días en salir, incluso meses, pero ‘Killer queen’ me llevó unas horas”. Una anécdota. La estrella pop actual Katy Perry denominó a su propio perfume Killer Queen. Y lo explicó: “Freddie Mercury definió en la letra a la mujer que siempre he querido ser. Por eso he llamado así a mi perfume”. Quizá alguien debería haber explicado a Perry la auténtica intención de la letra. En la imagen, Mercury fotografía a alguien del equipo del grupo en el camerino en un concierto de 1974. En la imagen, Mercury cantando el tema mientras salen al escenario modelos desnudas montado en bicicleta.

10 ‘Seven seas of Rhye’ (1974, incluida en el disco ‘Queen II’) 

Por qué es tan buena.Resulta llamativo cómo Queen eran capaces de hacer tanto en tampoco tiempo. ‘Seven seas of Rhye’ dura 2,45 (como una canción punk, vamos), pero pasan mil cosas: una introducción de piano, guitarras heavies, una deslumbrante interpretación de Mercury, estribillos, solo de guitarra, parte vocal operística, una coda ruidosa con voces de fiesta… Estamos ante los Queen de su etapa dura. La canción se incluye en su segunda obra, ‘Queen II’. Una reinvención del rock duro en toda regla.
La historia de la canción. Una de las letras más misteriosas de la primera etapa del grupo. La tierra de Rhye aparece en varias letras escritas por Mercury. Para algunos es un mundo fantástico creado por él y su hermana mientras vivían con su familia en el país africano Zanzíbar. Freddie nació allí: su padre trabajaba para la británica Secretaría de las Colonias y en aquella época Zanzíbar estaba bajo protectorado inglés. La otra versión es que es una letra de contenido religioso: una crítica al lado oscuro de las religiones.

‘We will rock you’ (1977, incluida en el disco ‘News of the World’) 

Por qué es tan buena. Porque con esta canción nació el rock de estadio. Sorprendentemente corta (solo dos minutos: ¿a que creías que era más larga?), más básica imposible (incluso podría sobrar el solo de guitarra final) y de una eficacia automática. Si alguien sueña con componer la canción que tiene que corear el mundo, está perdiendo el tiempo: lleva en marcha desde 1977.
La historia de la canción. La mayoría de los éxitos de Queen están compuestos por Mercury. Este no: lleva la firma del guitarrista Brian May. ¿En qué se inspiró para componer este clásico de los estadios? Pues en un estadio. Habla May: “Una noche, al final de un concierto, nos retiramos del escenario y de fondo escuché a la gente cantar la pieza que entona la hinchada en el estadio del Liverpool, ‘You’ll never walk alone’. Me fui a la cama pensando en una canción donde el público pudiera participar. Es gente que está ahí, apretujada, apenas se puede mover, pero puede aplaudir, golpear sus pies y cantar. Cuando me desperté por la mañana ‘We will rock you’ salió del tirón”. En la imagen, el autor del tema, Brian May, vistiéndose en el camerino para un concierto de Queen. Sentado, frente al espejo, Mercury.

‘Bicycle race’ (1978, incluida en el disco ‘Jazz’) 

Por qué es tan buena. Es originalísima, tanto por su composición como por su letra.
Historia de la canción. A Mercury —que no tenía especial predilección por las bicicletas— se le encendió la bombilla cuando vio pasar el pelotón del Tour de Francia cerca del estudio donde Queen estaban grabando ‘Jazz’ en Montreux (Suiza). Con esa imagen desarrolló una lista de ideas contrapuestas (“Tú dices blanco, yo digo negro / Tú dices ladrar, yo digo morder”), sazonada de agudos comentarios sobre ‘Star wars’, Tiburón’, ‘Peter Pan’, ‘Superman’ o ‘Frankenstein’, con el ansia de libertad como trasfondo. También fue muy original su lanzamiento como ‘single’, dado que ‘Fat bootmed girls’, en la otra cara, era un tema siamés: en la letra de uno se mencionaba el otro y viceversa. Su vídeo causó sensación: muestra a un nutrido grupo de modelos desnudas montando en bicicleta en los alrededores del estadio de Wembley.

‘Crazy little thing called love’ (1979, del disco ‘The Game’) 

Por qué es tan buena. Porque es una maravillosa rareza dentro de la discografía de Queen. Una canción de latido acústico, con un ritmo de rock and roll de los cincuenta que podrían haber firmado unos revisionistas como Stray Cats. Pero no: es de Queen y les reportó mucho dinero, ya que fue la primera vez que el grupo llegó al número uno en Estados Unidos.
La historia de la canción. “Me salió en cinco minutos mientras me tomaba un baño”, declaró Freddie Mercury sobre ‘Crazy little thing called love’. Luego llegaría la fase de pulir, pero básicamente salió de allí, de un baño relajado en una habitación de hotel del Hilton de Múnich, donde el grupo se fue a grabar el disco ‘The Game’. Resulta curioso el vídeo, con todos los miembros vestidos de rockeros duros (cuero a tope) y donde Mercury, agasajado por bellas señoritas, ejerce de macho alfa como si fuera un componente de Led Zeppelin.

‘Now I’m here’ (1975, incluida en el disco ‘Sheer Heart Attack’) 

Por qué es tan buena. Para el aficionado que se enganchó a Queen en los 80 quizá este tren desbocado no lo sienta familiar. Pero sí, Queen fueron duros, muy duros. ‘Now I´m here’ es el ejemplo, una canción de rock perfecta: apabullante energía, melodía y una interpretación feroz. Hay hasta un minisolo de batería.
La historia de la canción. Esta vez el que compone es Brian May, y en unas circunstancias llamativas. La escribe durante una convalecencia en el hospital, afectado por una hepatitis. “Estábamos en plena gira por Estados Unidos con Mott the Hoople y tuvimos que suspenderla por mi enfermedad. Fue una faena. Incluso llegué a temer que me sustituyeran, así que empecé a escribir canciones para el próximo disco”, ha contado May. En la letra se hace refencia a la gira con Moot the Hoople e incluso un giño a un clásico de Chuck Berry, ‘Little Queenie’.

‘Don’t stop me now’ (1978, incluida en el disco ‘Jazz’) 

Por qué es tan buena. Con su ritmo endiablado y su mensaje de “voy a comerme el mundo”, es mejor que cualquier libro de autoayuda. Aunque es un tema inequívoco de rock, no hay guitarra excepto en el solo: conseguir esa potencia solo con piano, bajo y batería es algo que no está al alcance de cualquiera.
Historia de la canción. La rica discografía de Queen permite que sucedan cosas como esta: que un tema que en su momento no tuvo especial repercusión sea redescubierto con el paso de los años —gracias a la publicidad y el cine— y hoy figure entre sus títulos más emblemáticos. Mercury debió de escribir la letra en un momento de especial subidón, utilizando la astronomía como metáfora de su excitación febril: “Soy una estrella fugaz saltando por el cielo”, “viajo a la velocidad de la luz”, “soy un cohete de camino a Marte” o “soy un satélite fuera de control” son algunas de esas referencias. Aunque la frase más redonda es: “Estoy ardiendo a través del cielo a 200 grados, por eso me llaman míster Fahrenheit”. Pertenece a su último disco de los setenta, en el que empezaron a experimentar con otros estilos (contiene un tema disco, ‘Fun it’)En 2014, en el Reino Unido la eligieron como la mejor canción para conducir.

‘Under pressure’ (1981, incluida en el disco ‘Hot space’). Con David Bowie 

Por qué es tan buena. Ah, esa melodía de bajo de ‘Under pressure’. A veces unas pequeñas notas tocadas como si nada lo son todo. Sí, resulta que la colaboración entre dos colosos como Freddie Mercury y David Bowie sobre todo se recuerda por ese sonido de bajo de John Deacon. Lo que no está claro es si fue idea de Deacon o si Deacon la tocó, luego se le olvidó y la recordó Bowie con alguna aportación. La canción tiene mucho más: un duelo vocal que no es tal, ya que Bowie y Mercury se van alternando en la ejecución de forma tan fluida como sorprendentemente (por el ego que tenían) generosa.
La historia de la canción. De dos artistas colosales que no estaban ni mucho menos en su mejor momento sale una obra maestra como ‘Under pressure’. Bowie venia del tibio ‘Scary monsters’ y Queen estaban exhaustos después de años de éxito. Se juntaron en Suiza y salió esta pieza firmada por los cinco en la que se trabajó de forma colaborativa para que luego Freddie y David se pelearan en la última fase del proceso. “La mezcla final no me pareció buena. Fue el momento en el que Freddie y David batallaron duramente por imponer sus criterios”, ha revelado Brian May. Y nosotros decimos: bah, cosas de musiqueros, porque la canción suena a gloria.

‘Somebody to love’ (1976, incluida en el disco ‘A day at the races’) 

Por qué es tan buena. Cuatro rockeros ingleses sonando como un coro góspel de cien personas. Y, al mismo tiempo, 100% Queen.
Historia de la canción. Tras el éxito de ‘Bohemian rhapsody’, Mercury intentó hacer algo parecido en el siguiente disco, ‘A day at the races‘. Con una variante: en vez de inspirarse en la tradición operística europea, lo hizo en el góspel estadounidense. “Es nuevo, es ligeramente diferente”, explicó Freddie a la revista ‘Circus’ en 1977. “Pero aún suena a los Queen de siempre”. En la misma entrevista, el batería Roger Taylor explicó que este tema “está muy influido por Aretha Franklin. Freddie está muy colgado con ella”. A diferencia de ‘Bohemian rhapsody’, se acerca más al formato estándar de canción de rock. Compuesta por Mercury al piano, la letra va dirigida a Dios, a quien pide explicaciones por una vida vacía de amor: “Me he pasado la vida creyendo en ti pero no encuentro alivio, Señor”. El arreglo de los coros es verdaderamente soberbio. Llegó al número dos en la lista de ventas británica. Mocedades (sí, Mocedades) grabó en 1981 una notable versión (‘Amar a alguien‘); parece que para conseguir el permiso de Mercury un representante de la discográfica tocó el timbre de su casa de Londres y le puso ‘Eres tú’, tras lo cual accedió.

‘I want to break free’ (1984, incluida en el disco ‘The Works’) 

Por qué es tan buena. Si Queen vivieron una segunda edad dorada en los ochenta fue por temas como este.
Historia de la canción. Aunque la mayor parte del repertorio de Queen nació de la pluma de Freddie Mercury, el bajista John Deacon escribió unos cuantos temas, de los que este y ‘Another one bites the dust’ son los más logrados y famosos. Construido con una base electrónica, cuenta con un solo de sintetizador memorable a cargo del canadiense Fred Mandel. Por el divertido vídeo, en el que los componentes del grupo aparecen vestidos de mujer realizando tareas domésticas (una parodia de la serie ‘Coronation street’), algunos dieron por sentado que el tema era una declaración de la sexualidad de Mercury; pero el autor, como decimos, es Deacon, y la idea del vídeo fue del batería Roger Taylor. Si el público ya conocía el talento y la fuerza del grupo, ahora supo de su capacidad de reinvención, recuperando el aplauso masivo del público con esta y otras canciones en plena era de los teclados y las hombreras. En la actualidad, Deacon lleva una vida tranquila de sexagenario alejado de los focos.

Y la mejor: ‘Bohemian rhapsody’ (1975, del disco ‘A night at the opera’) 

Por qué es tan buena. Hicieron volar por los aires la estructura clásica de rock (estrofas y un estribillo que se repite) y se las arreglaron para insertar seis canciones en una. Tiene partes de ópera. Cascadas de voces. Una introducción a capella. Referencias a Galileo y Fígaro. La letra es misteriosa y fascinante. Y el solo de guitarra posee vida propia.
Historia de la canción. No está claro qué llevó a Freddie Mercury a escribir este drama sobre un hombre que confiesa a su madre que ha cometido un asesinato y se prepara para ir al infierno. Algunos biógrafos apuntan a que se trata de una metáfora sobre la ruptura de Mercury con su pasado (hasta poco antes había estado saliendo con una chica, Mary Austin) y la aceptación de su homosexualidad. El autor nunca lo aclaró y prefirió alimentar la incógnita. Las múltiples capas de voces supusieron un reto para la tecnología de la época, que se resolvió poniendo a Mercury, May y Taylor a grabar los coros durante jornadas enteras; luego el productor Roy Thomas Baker duplicó docenas de cintas. Pese a que la discográfica no lo veía claro por su duración (casi seis minutos), se publicó como ‘single’ y fue un gran éxito: número uno durante nueve semanas seguidas en el Reino Unido. Aunque ya se habían rodado vídeos musicales anteriormente, el de esta canción es uno de los primeros en constituir una obra de arte en sí mismo.
Visto en Radio Futuro

martes, 30 de octubre de 2018

MIRA: Así va a ser el show de Roger Waters en Chile

octubre 30, 2018 0
MIRA: Así va a ser el show de Roger Waters en Chile

Pirámides de láser, cerdos volando con un dron, y un repaso cercano a las 2 horas y media de su trayectoria en Pink Floyd, es parte de lo que ofrecerá Roger Waters en nuestro país el próximo 14 de noviembre. “Ayuda que el sonido sea impecable: un sistema cuadrofónico se traduce en que la carcajada en Brain Damage se emite repentinamente desde el otro lado de la arena”, apunta The Guardian antes de darle 5 estrellas por su montaje.

El ruido era ensordecedor. Ante un repleto Estadio Nacional-de capacidad reducida por motivos del montaje del espectáculo mismo-, Roger Waters ejecutaba las melodías de “In The Flesh?”. Atrás de él un muro a medio construir bañado en proyecciones psicodélicas, custodiado además por figuras de poder con banderas en su cima. Tres torres de sonido que daban una calidad de audio pocas veces vista en el cono sur, y una mezcla alucinante entre teatralidad y ejecución musical. Menos de 3 minutos del inicio del espectáculo y un avión choca con la muralla, desatando en explosiones de fuegos artificiales. La gente está paralizada.
Los calificativos de la prensa se rindieron ante él, incluso catalogándolo como el “mejor espectáculo que ha pasado por la historia de Chile”. Muchos coinciden en que fue la experiencia más cercana a ser protagonista de la película de similar título, The Wall (1979). Una ola de emociones desatadas en el camino a la locura de Pink (Bob Geldorf), que aún queda en la retina de su audiencia de cerca de 60 mil personas. Más de 6 años desde dicho último reencuentro por partida doble con el ex Pink Floyd, momento idóneo para su retorno.
Hace ya varios meses que se anunció este nuevo show “Us and Them”, que a diferencia de su antecesor, concentra un set que se enfoca de mayor manera en los clásicos de los británicos tras “Umagumma” y del más reciente trabajo en solitario de Waters, “Is This the Life We Really Want? (2017). Aproximadamente, cuatro canciones de la recién mencionada placa, el resto del tiempo se va en un recorrido histórico que transita -a menos que se generen sorpresas- por The Dark Side of the Moon (1973), Animals (1977) y The Wall (1979). Dos horas y media de velada.
“(El show) es una mezcla de mi larga carrera, desde mis años con Pink Floyd hasta algunas cosas nuevas. Un 75 por ciento del concierto serán cosas antiguas y un 25 por ciento serán nuevas, pero todo estará conectado por un tema general. Será espectacular como lo han sido todas mis giras”, expresa en un comunicado de prensa Waters anterior al anuncio oficial del periplo mundial.
Un concierto que en su motivo ser, se asemeja bastante a The Wall, dialogando con ideales políticos, parafernalia y música. Incluso, una de las postales más replicadas es la de la imagen de Donald Trump en proyectada con el insulto típico del país. “Lo que se vivió, vio y oyó anoche, aparte de un Waters convertido en líder y activista sobre el escenario, fue una revisión de un patrimonio musical que se basa en notable medida , sobre todo en la segunda parte del concierto,en una idea muy elaborada del concepto de espectáculo, es decir, algo que entra por los ojos e impecablemente acompañada por el relato musical. Y si hace esos citados siete años que el impactante show giraba –tal como escribíamos en estas mismas páginas– en torno al aislamiento, el fascismo, los excesos del estrellato, la burocracia, las dictaduras o las guerras decididas siempre por los poderosos, en la nueva propuesta de Waters el trasfondo ideológico sigue estando presente”, escribe el portal La Vanguardia (España).
Tecnología de punta por lo demás, que interactúa con el aforo. Una docena de pantallas hospedan el recorrido musical. “La novedad visual tiene que ver con estas pantallas. Ya no es sólo el escenario el que muestra imágenes. En este nuevo tour existe una hilera de proyecciones que van por sobre el público que está frente a Waters y de cara a quienes están sentados en las sillas al costado, las que dan al centro de la arena. Son una serie de telones que cambian de altura y tamaño, suben y bajan hasta desaparecer completamente hacia el final del show”, enfatiza La Tercera.
En escena son siete músicos y dos coristas; los cantantes Jess Wolfe y Holly Laessig, el baterista Joey Waronker, Jon Carin, los guitarristas Dave Kilminster, Jonathan Wilson y Gus Seyffert, junto al tecladista Drew Erickson y saxofonista Ian Ritchie.
The Guardian por su parte, calificó con 5 estrellas este montaje, apelando a conceptos similares a los anteriormente expuestos, haciendo hincapié en su colosal sonido. “Ayuda que el sonido sea impecable: un sistema cuadrofónico se traduce en que la carcajada en Brain Damage se emite repentinamente desde el otro lado de la arena. Pero Jess Wolfe y Holly Laessig (coristas) fueron más que capaces de manejar el lamento de las amígdalas de The Great Gig in the Sky, y los músicos recrean y reimaginan impecablemente el sonido de la antigua banda de Waters. Sin embargo, no todo es Floyd. The Last Refugee, una de las cuatro canciones solistas más recientes, suena inquietantemente conmovedora”.
Un verdadero manifiesto de Roger Waters. Ya adentrándose en el tramo final del set aparece el característico cerdo volador, ícono de el que fue quizás el trabajo mejor logrado en lo técnico de Pink Floyd: “Animals”; a diferencia de otras oportunidades en que flotaba e incluso era destruido por el público, ahora es guiado por un dron. Minutos después una pirámide de lásers se forma en medio del reducto de turno, invitando a la reflexión y encuentro carente de prejuicios. Un mensaje en vivo que hay que ver.

domingo, 28 de octubre de 2018

Imperdible: Escucha el nuevo single de Gwen Stefani con Mon Laferte

octubre 28, 2018 0
Imperdible: Escucha el nuevo single de Gwen Stefani con Mon Laferte

Luego del lanzamiento de este single, Mon Laferte se prepara para el estreno de su próximo trabajo de estudio, Norma, el que estará disponible desde el 9 de noviembre.
La canción titulada “Feliz navidad” y es parte del nuevo trabajo de la ex No Doubt “You Make It Feel Like Christmas” y puedes escucharla a continuación…